Rolex, una marca con corona

El éxito de Rolex está ligado a la innovación constante y al éxito de una serie de logros adelantados para la época. Su fundador Hans Wilsdorf que no era ni relojero, ni suizo, sino alemán, se asocia con su cuñado Alfred Davis. Wilsdorf realmente era un emprendedor con una amplia visión. El joven de 24 años fundó en Londres una empresa especializada en la distribución de relojes.

En 1900 la moda imperante eran los relojes de bolsillo, el reloj pulsera no era preciso y era considerado más bien una joya femenina. Pero Wilsdorf estaba decidido a cambiar la moda, a convertirlo en un elemento indispensable del día a día, tanto para hombres como para mujeres. Demostrando que también podía ser un producto preciso y confiable.

Esta visión fue la que enmarcó a los primeros relojes con el nombre de Wilsdorf & Davis, pero más tarde se convirtieron en los famosos Rolex. Te contamos por qué…

Hans Wilsdorf quería que sus relojes llevaran un nombre breve, distinguido. Según cuenta el mismo, decía que había probado combinar las letras del abecedario, pero los más de 100 nombres que había obtenido, no reunían el estilo que deseaba para sus creaciones. Hasta que una mañana en la ciudad de Londres, en un tranvía tirado por caballos, la inspiración surgió y le dio el nombre de “Rolex”.

Rolex es un nombre moderno, corto, fácil de pronunciar en cualquier idioma y por sobre todo, es una marca que luce de forma armónica en la esfera junto a la precisión de los movimientos del reloj.

El logo de Rolex es una corona con cinco puntas, pero en los relojes van acompañados de ciertos grabados que se pueden apreciar y van en función del material utilizado para fabricar el reloj, si es de acero u oro amarillo, oro blanco o platino. A la vez, estas marcas cambian si el reloj tiene el sistema Triplock (triple hermeticidad) o Twinlock (doble hermeticidad).

El empeño de Hans Wilsdorf en conseguir la máxima calidad de los movimientos y la constante búsqueda de la precisión le hacen obtener en 1910 el primer certificado oficial suizo, emitido por la Oficina Oficial de Control del funcionamiento de relojes de Bienne. Al poco tiempo, obtiene el primer certificado del mundo de clase “A” del prestigioso observatorio de Kew, en Inglaterra.

Sin embargo, para llegar a un mercado todavía desconfiado la excelencia en la precisión no fue el único gran avance de la época.

Wilsdorf apoyó su estrategia en una nueva forma de vida que comenzó a surgir. La vida al aire libre, el ocio y la práctica deportiva, hacían del reloj pulsera un elemento compatible para este nuevo estilo vida.

En 1926, aparece Oyster el primer reloj de pulsera a prueba de agua y polvo. Pero el punto culminante de demostración de su fiabilidad y precisión fue cuando la nadadora inglesa Mercedes Gleitze cruzó el Canal de la Mancha durante más de 10 horas, con el reloj Oyster que aún continuaba funcionando perfectamente.

Los avances de Rolex de una maquinaria precisa, fiable y duradera han sido siempre una constante, marcando no sólo el tiempo sino representando un símbolo del lujo, estilo y moda.

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